¡Hágase la luz! y llegó el fin del “impuesto al sol”

By 21/10/2018Sostenibilidad

Algo hemos comenzado a percibir. Se palpa en el ambiente, especialmente por quienes trabajamos en el sector. La fotovoltaica se prepara para un nuevo impulso a raíz del anuncio del fin del “impuesto al sol”. ¿Pero qué es este demonio que ha acongojado a inversores y ahuyentado a potenciales clientes? ¿existió realmente tal criatura o fue magnificada en los relatos?.

El “impuesto al sol”, en principio, nunca te ha afectado.

Si te planteaste realizar una instalación de ámbito doméstico, has de saber que con toda probabilidad quedaba exenta de esta “tasa”. Por debajo de 10 kWp las instalaciones no se veían afectadas por esta normativa. Existen otros escollos y cierto es que en Europa y en otras regiones se ha favorecido el “balance neto” mientras nuestro país permanece a la zaga, pero eso no quita que el debate se haya centrado, quizá de forma equívoca, simple y llanamente en el “impuesto al sol”. ¿Por qué?

Es posible que se deba a la inseguridad jurídica que ha imperado aquí y en el sector de las renovables. A finales del año pasado, España era por detrás de Argentina y de Venezuela el país con más demandas de arbitraje internacional -no íbamos a estar a la cola en todo…- debido a los recortes a las renovables realizados con carácter retroactivo. Las arcas del estado están sufragando sumas cuantiosas a empresas extranjeras debido a este motivo.

Pero hay otra razón de peso. Es cierto que si tu instalación estaba por debajo de la potencia indicada, quedaba fuera del bochornoso impuesto al sol, pero la reglamentación abría la puerta a que no fuera así en el futuro. El resultado, huelga decirlo, fue la desincentivación de la inversión y un escenario escasamente alentador.

Inseguridad jurídica… y desinformación.

En España nos encanta hablar, para bien y para mal, con y sin fundamento. Por lo visto no existe en otro país el formato de la “tertulia” que aquí ha copado todas las televisiones y que se basa en poner a una serie de personajes, siempre los mismos, abarcando los temas más variopintos. Economía: ahí están. Política: no han cambiado. ¿Astrofísica? ya se imaginan…

El caso es que poco a poco fueron surgiendo rumores, y como en ese juego en el que los niños van moldeando un mensaje hasta que al final el resultado poco o nada se le parece, el “teléfono loco”, la cosa fue a mayores. Todos lo hemos oído alguna vez, que si “poner placas fotovoltaicas está prohibido”, que si instalar en España es “tirar el dinero”…etc, etc. Y las eléctricas por supuesto encantadas.

No creo que sea necesario destacar los beneficios de las renovables, incluso desde una perspectiva puramente económica. Por cierto, este mes de octubre nos clavan otra subida del gas de más de un 8%.

No son molinos, amigo Sancho…

Quedan aún trincheras por salvar, pero el futuro puede ser prometedor. Como ya he escrito en otras ocasiones y a pesar de las férreas reticencias de algunos sectores, el futuro será renovable, o no será. Es además Europa la que nos conmina a invertir en este sector y a dirigirnos a una economía neutra en carbono, carece de sentido ignorar esta agenda y seguir con nuestra propia brújula mientras sí aceptamos las doctrinas del viejo continente en otras materias.

Lo que sí está en nuestra mano, no ya como país sino a título individual, es aportar el granito de arena para desterrar poco a poco viejos mitos sobre las renovables y la fotovoltaica. Ejercer la pedagogía, aunque sea más fácil decirlo que hacerlo.

De modo que ya sabéis, la próxima vez que os crucéis en la escalera con el vecino y los derroteros de la conversación os lleven a transitar estériles “pues parece que hoy va a llover”, quizá, y solo quizá, podáis reconducir la conversación hacia un terreno como el que aquí hemos abordado.

Fuente; www.nergiza.com